Los trastornos de la ATM

Los trastornos de la ATM (articulación temporomandibular) son las causas más comunes de dolor facial después del dolor dental, aproximadamente el 70% de la población general tiene al menos un signo clínico de esta disfunción, entre estos podemos mencionar: ruidos, dolores crónicos de origen desconocido, limitación en la apertura bucal, inflamación facial o espasmos musculares, dolor de oído, desviación mandibular, dificultad para hablar, entre otros.

Los trastornos de la ATM merecen especial atención por la gran variedad de signos y síntomas con que se pueden manifestar de forma general, un 33 % de la población mundial presentan síntomas como dolor y limitación funcional, es importante mencionar que es la articulación más usada del cuerpo y por consiguiente una de las más afectadas.

La ATM posee unas características anatómicas y funcionales muy especializadas, se encuentra localizada por delante del oído y esta conformada por un conjunto de estructuras anatómicas, el hueso temporal, en la base del cráneo, el menisco o disco articular y el condilo del hueso de la mandíbula.

La ATM está íntimamente relacionada con la oclusión dentaria y con el sistema neuromuscular (músculos masticatorios). Esta articulación es una articulación sinovial con características especiales que le permiten realizar los complejos movimientos asociados con la masticación.

Los problemas de la ATM han sido divididos en 2 grandes grupos según su localizacion anatómica, aquellas que afectan las estructuras internas o intracapsulares y las que afectan las estructuras externas o extracapsulares. Las alteraciones intracapsulares producen cambios estructurales, acompañados generalmente por dolor, entre estas podemos mencionar alteraciones en el crecimiento y desarrollo facial, enfermedades degenerativas, traumatismos y disfunciones articulares propiamente dichas. Las extracapsulares se asocian generalmente a problemas de oclusión y disfunción masticatoria.

Entre los signos y síntomas más frecuentemente asociados a trastornos de la articulación temporomandibular y dolor buco facial, tenemos (por fines didácticos los clasificaremos por estructuras anatómicas):

  • Dolor o molestias al comer.
  • Dificultad para abrir o cerrar la boca.
  • Ruidos al abrir o cerrar la mandíbula.
BOCA Y DIENTES 
  • Dolor en varios dientes o en las encías sin ser de origen dental o periodontal.
  • Rechinar o apretar los dientes (Bruxismo)
  • Alteraciones en la mordida, dientes desgastados, empastes, fundas o puentes que se desajustan o rompen.
  • Morderse los labios, los carillos o las uñas.
OÍDOS
      • Zumbidos, ruidos de cualquier tipo, disminución de la audición o mareos.
      • Dolores y sensación de oídos llenos o tapados.
CABEZA
      • Dolores de cabeza a repetición, especialmente en la zona temporal y que no calman con analgésicos.
      • Migrañas
CARA 
      • Dolor en los músculos masticatorios, especialmente por delante del oído y a los lados de la boca.
      • Inflamación o cansancio de los músculos faciales.
OJOS
      • Dolor detrás de los ojos.
      • Sensibilidad a la luz.
CUELLO, ESPALDA Y OTRAS PARTES DEL CUERPO
    • Cambios en la dirección y postura del cuello, cabeza y cuerpo.
    • Dolor, cansancio o fatiga muscular.
    • Dolor referido a los hombros espalda, pecho o brazo.
    • Mal sueño.

Muchos estudios revelan la importancia de factores etiológicos odontológicos que pudieran estar asociados a trastornos de la ATM:

  • La hiperactividad muscular o bruxismo.
  • La pérdida de dientes y las migraciones dentarias que sobrepasan la capacidad de adaptación del individuo.
  • Trauma mandibular.
  • Restauraciones dentarias no funcionales por exceso y defecto.
  • Traumatismos por maniobras quirúrgicas prolongadas en tratamientos estomatológicos.
  • Tratamiento de ortodoncia incompleto.
  • Rehabilitación protésica no funcional.
  • Trastornos del crecimiento y desarrollo cráneo mandibular que provoca maloclusiones que sobrepasan la capacidad adaptativa del individuo.
  • Pericoronaritis de los terceros molares inferiores, no tratados, que modifican el patrón habitual de masticación.

El tratamiento se realiza por fases y puede requerir varias sesiones, todas tendientes a estabilizar la oclusión y lograr una mejor distribución de las fuerzas masticatorias.

  • Primera fase
    • Terapia farmacológica (control de ansiedad y estrés).
    • Rehabilitación y Fisioterapia.
    • Ajuste y equilibrio oclusal.
    • Toxina Botulínica Tipo A.
  • Segunda fase
    • Terapia neural.
    • Electromioterapia.
    • Terapia láser de baja potencia.
    • Ultrasonido.
    • Dispositivos intrabucales.
  • Tercera fase
    • Métodos quirúrgicos.

Es importante mencionar algunas de las patologías que con más frecuencia se encuentran relacionadas con el dolor Bucofacial, actualmente es posible obtener excelentes resultados a corto plazo, con sólo realizar una Historia Médica especializada, un diagnóstico certero e instaurar una terapéutica adecuada.

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